Insuficiencia Renal

Insuficiencia Renal: 
Síntomas, causas, tratamiento y prevención

Hay una asombrosa cantidad de información errónea sobre la insuficiencia renal, una epidemia creciente que hoy en día afecta a millones de personas en México. La triste verdad es esta: podría ser su propio médico quien perpetúa esta desinformación.

La mayoría de los personas con insuficiencia renal se encuentran en un agujero negro de impotencia, sin tener idea acerca de cómo revertir su condición. La alimentación es un factor determinante para prevenir y tratar esta condición.

Introducción a la insuficiencia renal

La insuficiencia renal tiene muchas posibles causas; algunas de ellas provocan una disminución rápida de la funcionalidad renal (lesión renal aguda, también llamada insuficiencia renal aguda) y otras conllevan un deterioro gradual de dicha funcionalidad (insuficiencia renal crónica, también llamada enfermedad renal crónica). Los riñones, además de no poder filtrar los residuos metabólicos de la sangre (como creatinina y urea), tienen una menor capacidad para controlar la cantidad y la distribución de agua en el organismo (equilibrio hídrico) así como las concentraciones de electrolitos (sodio, potasio, calcio, fosfato) y ácido en la sangre.

Cuando la insuficiencia renal se prolonga un tiempo, a menudo se eleva la presión arterial. Los riñones pierden su capacidad para producir cantidades suficientes de una hormona ( eritropoyetina) que estimula la formación de nuevos glóbulos rojos, lo que acaba provocando bajas concentraciones de glóbulos rojos (anemia). Los riñones también pierden su capacidad de producir suficiente calcitriol (la forma activa de la vitamina D), que es vital para la salud ósea. En niños, la insuficiencia renal afecta al crecimiento óseo, y tanto en niños como en adultos puede provocar debilidad o anomalías en los huesos.

Aunque la disminución de la actividad renal afecta a personas de todas las edades, tanto la lesión renal aguda como la enfermedad renal crónica (o nefropatía crónica) son más frecuentes en las personas de edad avanzada que en los jóvenes. Muchos trastornos que causan una disminución de la actividad renal pueden ser tratados y recuperarse así la funcionalidad renal. La disponibilidad de la diálisis ha hecho que la insuficiencia renal dejara de ser una enfermedad mortal para convertirse en una enfermedad tratable.

Lesión renal aguda

La lesión renal aguda es una disminución rápida (a lo largo de días o semanas) de la capacidad de los riñones para filtrar los residuos metabólicos presentes en la sangre.
  • Las causas incluyen los trastornos que disminuyen el flujo de sangre a los riñones, dañan los riñones en sí o bloquean el drenaje de orina desde estos.
  • Los síntomas son, entre otros, hinchazón, náuseas, cansancio, picor, dificultad respiratoria y síntomas de la enfermedad que ha provocado la lesión renal aguda.
  • Las complicaciones serias incluyen insuficiencia cardíaca y niveles elevados de potasio en sangre.
  • El diagnóstico se lleva a cabo a partir de análisis de sangre y orina, y generalmente con pruebas de diagnóstico por la imagen.
  • El tratamiento consiste en corregir la causa de la lesión renal aguda y, en algunos casos, someterse a diálisis.
La lesión renal aguda puede aparecer como consecuencia de cualquier afección o sustancia tóxica (también denominadas toxinas) que disminuya el aporte de sangre a los riñones o que obstruya el flujo de orina a lo largo de las vías urinarias; así mismo, también puede ser consecuencia de una enfermedad que afecte a los riñones en sí.

En la mayoría de las personas, la causa de la lesión renal aguda es identificable.

Si ambos riñones funcionan normalmente, el daño a uno de ellos (por ejemplo, a causa de la obstrucción por un cálculo renal) no suele causar problemas importantes dado que el riñón sano puede compensarlo y por lo general mantener los parámetros funcionales renales cerca de la normalidad. Por lo tanto, a los médicos les puede resultar difícil detectar la lesión renal aguda. Para que una lesión renal aguda cause problemas significativos, por lo general ambos riñones deben estar dañados o funcionar de manera anómala.

Síntomas

Los síntomas dependen de los siguientes factores:
  • Gravedad de la pérdida de función renal
  • Rapidez de la disminución de la función renal
  • Causa de la pérdida de función renal
Los primeros síntomas incluyen:
  • Retención de agua; es el primer síntoma y provoca aumento de peso e hinchazón de los pies y los tobillos o inflamación de la cara y las manos
  • Disminución de la producción de orina
La cantidad de orina (que para la mayoría de los adultos sanos está entre 750 mL y 2 L por día) en general disminuye hasta menos de 500 mL por día o se interrumpe por completo. La disminución importante en la producción de orina se denomina oliguria y el hecho de no producir orina se denomina anuria. Sin embargo, algunas personas con lesión renal aguda continúan produciendo cantidades normales de orina.

Más tarde, cuando la lesión renal aguda persiste y los productos de desecho se acumulan en el cuerpo, las personas pueden experimentar:
  • Fatiga
  • Disminución de la capacidad para concentrarse en tareas mentales
  • Inapetencia
  • Náuseas
  • Picazón (prurito) generalizado
Las personas con lesión renal aguda pueden desarrollar síntomas más graves, como dolor torácico, espasmos musculares o incluso convulsiones. Si se acumula líquido en los pulmones, pueden notar falta de aliento o disnea.

La producción de orina color cola puede ser indicativa de diferentes enfermedades renales que dañan los glomérulos, las unidades de filtración del riñón. El color marrón de la orina es debido al paso de sangre a través de las unidades de filtración, y puede ser el primer signo de un trastorno conocido como glomerulonefritis (inflamación de las unidades de filtración). Ejemplos de estos trastornos son la glomerulonefritis postinfecciosa, la enfermedad de la antimembrana basal glomerular, y la nefritis lúpica.

Si la lesión renal aguda está causada por un bloqueo (obstrucción), el reflujo de orina hacia los riñones hace que el sistema de drenaje se dilate (un trastorno denominado hidronefrosis: Distensión del riñón). La obstrucción de las vías urinarias suele causar un dolor sordo y persistente por debajo de las costillas inferiores, pero también puede causar calambres, que oscilan entre leves e insoportables, por lo general a lo largo de los costados (flancos) del cuerpo; algunas personas con hidronefrosis presentan sangre en la orina. Si la obstrucción está localizada por debajo de la vejiga, esta se agranda. Si la vejiga aumenta de tamaño rápidamente, es probable que se sienta un dolor intenso en la pelvis, justo por encima del pubis. Si se agranda lentamente, el dolor puede ser mínimo, pero la parte inferior del abdomen puede hincharse a causa de la distensión forzada de la vejiga.

Si la lesión renal aguda aparece durante una hospitalización, la causa suele relacionarse con alguna lesión reciente, una intervención quirúrgica, un fármaco o una dolencia, como puede ser una infección. Pueden predominar los síntomas derivados de la causa de la lesión renal aguda; por ejemplo es posible que, antes de la aparición de los síntomas de insuficiencia renal, aparezcan fiebre alta, hipotensión arterial con riesgo de muerte (choque) y síntomas de insuficiencia cardíaca o hepática, que pueden ser más evidentes y urgentes que los síntomas renales.

Algunos de los trastornos que causan lesión renal aguda también afectan a otras partes del organismo. Por ejemplo, el síndrome de Goodpasture o la granulomatosis con poliangitis, que dañan los vasos sanguíneos de los riñones, pueden lesionar también los vasos sanguíneos de los pulmones y provocar un esputo sanguinolento al toser. Las erupciones cutáneas son características de algunas causas de lesión renal aguda, como la poliangitis microscópica, el lupus eritematoso sistémico (lupus) y la exposición a algunos medicamentos tóxicos.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre y orina
  • Pruebas de diagnóstico por la imagen
¿Sabías que...?
Un trastorno debe afectar a ambos riñones para causar insuficiencia renal.

El médico evalúa si la persona tiene una lesión renal aguda y, muy importante, su causa, acuda con nosotros a una consulta o taller donde tratamos a profundidad como revertir esta condición.

Exploración física
Los hallazgos de la exploración física sirven al médico para identificar la causa de la lesión renal aguda. Por ejemplo, unos riñones hipertrofiados o sensibles al tacto pueden ser indicio de una obstrucción de las vías urinarias que esté causando hidronefrosis.

Análisis de sangre
Los análisis que determinan los niveles de creatinina y urea en sangre permiten confirmar el diagnóstico. Un aumento diario progresivo de la creatinina indica lesión renal aguda.

La concentración de creatinina es también el mejor indicador del grado o la gravedad del deterioro de la actividad renal. Con toda probabilidad, cuanto mayor sea la concentración más grave será la disminución de la actividad renal.

Otros análisis de sangre detectan desequilibrios metabólicos que se producen si la disminución de la actividad renal es grave, como un aumento de la acidez en la sangre (acidosis, que causa un descenso en la concentración de bicarbonato), elevada concentración de potasio (llamada hipercalemia o hiperpotasiemia), baja concentración de sodio (hiponatremia) y elevada concentración de fósforo (hiperfosfatemia).

Análisis de orina
Por otro lado, las pruebas de orina, como el análisis de orina y la medición de determinados electrólitos (sodio, potasio, calcio, fosfato), permiten al médico establecer si la causa de la lesión renal aguda es el aporte insuficiente de sangre a los riñones, una lesión renal o una obstrucción urinaria.

Pruebas de diagnóstico por la imagen
Las imágenes de los riñones obtenidas mediante ecografía o tomografía computarizada (TC) permiten, en algunos casos, identificar la hidronefrosis o la dilatación de la vejiga. Las imágenes también muestran el tamaño de los riñones.

Se pueden hacer radiografías de las arterias y las venas que entran y salen del riñón (angiografía) si se sospecha que la causa es la obstrucción de los vasos sanguíneos. Sin embargo, la angiografía se realiza solamente si las otras pruebas no brindan información suficiente, dado que en la angiografía se utiliza un colorante radiopaco (agente de contraste) que contiene yodo y que expone al riñón a un riesgo de daño adicional.

La angiografía por resonancia magnética (ARM) puede proporcionar el mismo tipo de información que la angiografía. Sin embargo, en la ARM se usa tradicionalmente gadolinio, una sustancia que en algunos casos causa un trastorno que desencadena la producción de tejido cicatricial en el organismo (dermatopatía fibrosante nefrogénica). Por esta razón actualmente se usa menos la ARM. Si las otras pruebas no revelan la causa de la lesión renal, puede ser necesaria una biopsia para establecer el diagnóstico y realizar un pronóstico.

Pronóstico
La lesión renal aguda y sus complicaciones inmediatas, como la retención de agua, las concentraciones elevadas de ácido y de potasio en sangre y un aumento del nivel de nitrógeno ureico en sangre por lo general pueden tratarse con éxito. La tasa global de supervivencia está alrededor del 50%. La supervivencia es inferior al 50% en las personas que presentan varios órganos que funcionan inadecuadamente al mismo tiempo. Aún más, la supervivencia es del 90% en las personas cuya lesión renal aguda se debe a la disminución del flujo sanguíneo por pérdida de líquidos corporales a causa de hemorragia, vómito o diarrea, es decir, en circunstancias que son reversibles si reciben tratamiento.

Alrededor del 10% de las personas que sobreviven a una lesión renal aguda requieren diálisis o trasplante de riñón; la mitad de ellos, de inmediato, y los demás porque su actividad renal va deteriorándose de forma gradual.

Dicho lo anterior es muy importante que sepa que detiene el daño a los riñones y se sorprenderá que el daño estuvo en su alimentación todo el tiempo... en nuestro Taller de Alimentación Ancestral y en consulta le explicamos a profundidad como prevenir, tratar y revertir esta condición (Insuficiencia renal)

Tratamiento

  • Tratamiento de las causas tratables
  • Limitación del consumo de sustancias que son eliminadas a través del riñón
  • A veces, diálisis
Algunas de las complicaciones de la lesión renal aguda son graves e incluso potencialmente mortales. Los pacientes pueden precisar ser tratados en la unidad de cuidados intensivos.

Cualquier causa de lesión renal aguda que pueda ser tratada debe recibir tratamiento lo antes posible. Por ejemplo, si la causa es una obstrucción, puede ser necesario eliminarla mediante la introducción de un catéter (un tubo flexible que se introduce en la vejiga), una endoscopia o una intervención quirúrgica.

A menudo, los riñones se curan por sí mismos, y no se ha visto complicada por otros problemas médicos, como una infección. Durante este tiempo, se toman medidas para evitar que la disminución de la funcionalidad renal cause problemas graves. Estas medidas pueden incluir lo siguiente(que se explican a detalle en taller o consulta):
  • Restringir el uso de ciertos fármacos
  • Restringir los líquidos, el sodio, el fósforo y el potasio en la dieta
  • Mantener una nutrición adecuada
  • Administrar fármacos si las concentraciones de potasio o fosfato en sangre son demasiado altas
  • Diálisis

Medidas dietéticas
Los médicos limitan estrictamente el consumo de sustancias que son eliminadas a través del riñón, lo que incluye una gran cantidad de medicamentos. Usualmente se restringe el consumo de sal (sodio) y potasio. La ingestión de líquidos se limita a reemplazar las cantidades que pierde el organismo, a menos que el líquido sea necesario por el escaso aporte de sangre a los riñones. El peso se mide todos los días porque los cambios en el peso son un buen indicador de si en el organismo hay demasiada agua o muy poca.

Se proporciona una dieta saludable a las personas cuyo estado les permite comer. Son aceptables las proteínas y la grasa. La restricción en el consumo de alimentos ricos en fósforo (como productos lácteos, hígado, legumbres, nueces y la mayoría de las bebidas refrescantes) disminuye la concentración de fosfato en la sangre.

Fármacos o sustancias
A veces se administra sulfonato sódico de poliestireno, o algún fármaco similar, por vía oral o rectal para tratar una concentración elevada de potasio en sangre. Pueden administrarse por vía oral sales de calcio (carbonato de calcio o acetato de calcio) o sevelámero para prevenir o tratar las altas concentraciones de fósforo en la sangre.

Diálisis
La lesión renal aguda puede prolongarse, y en tal caso es necesario extraer los productos de desecho y el exceso de agua. Los desechos son eliminados mediante diálisis, por lo general hemodiálisis. Si se estima que la pérdida de funcionalidad renal será prolongada, la diálisis se comienza tan pronto como se confirma el diagnóstico. La diálisis puede ser necesaria solo temporalmente, hasta la recuperación de la función renal, que puede tardar varios días o semanas o meses.

Tratamiento de la lesión renal aguda causada por obstrucción
En las personas en proceso de recuperación de una lesión renal aguda causada por obstrucción no están restringidos los líquidos. Durante el periodo de recuperación, los riñones no pueden reabsorber el sodio y el agua con normalidad, y durante cierto tiempo después de resolverse la obstrucción puede producirse una gran cantidad de orina. Durante la recuperación, las personas afectadas también necesitan reponer líquidos y electrolitos, como sodio, potasio y magnesio.
Fuentes: James I. McMillan, MD, Associate Professor of Medicine, Nephrology Fellowship Program, Loma Linda University

Enfermedad renal crónica o nefropatía crónica
(Insuficiencia renal crónica)

La enfermedad renal crónica es la disminución lenta y progresiva (a lo largo de meses o años) de la capacidad de los riñones para filtrar los productos metabólicos de desecho presentes en la sangre.
  • Las causas principales son la diabetes y la hipertensión arterial.
  • La sangre se acidifica, aparece anemia, los nervios se dañan, el tejido óseo se deteriora y aumenta el riesgo de ateroesclerosis.
  • Los síntomas pueden incluir micción nocturna, cansancio, náuseas, prurito o picor, espasmos musculares y calambres, pérdida de sensibilidad, confusión, ahogo y coloración marrón-amarillenta de la piel.
  • El diagnóstico se hace mediante análisis de sangre y de orina.
  • El tratamiento consiste en restringir los líquidos, el sodio y el potasio en la dieta, hacer el tratamiento del Sistema de Alimentación Ancestral para corregir otros trastornos (como diabetes, hipertensión arterial, anemia y desequilibrios electrolíticos) y, cuando es necesario, diálisis o un trasplante renal.
Muchas enfermedades pueden dañar o lesionar irreversiblemente los riñones. La lesión renal aguda se convierte en enfermedad renal crónica si la función renal no se recupera después del tratamiento y dura más de tres meses. Por lo tanto, cualquier trastorno que provoque lesión renal aguda puede causar nefropatía crónica. Sin embargo, en los países del mundo occidental, las causas más frecuentes de la nefropatía crónica son:
Estos dos trastornos dañan directamente los pequeños vasos sanguíneos de los riñones.

Otras causas de nefropatía crónica incluyen la obstrucción de las vías urinarias, ciertas anomalías de los riñones (como la enfermedad renal poliquística y la glomerulonefritis) y los trastornos autoinmunitarios (como el lupus eritematoso sistémico [lupus]), en el que los anticuerpos lesionan los vasos sanguíneos pequeños (glomérulos) y los diminutos conductos (túbulos) de los riñones.

La enfermedad renal crónica causa muchos problemas en todo el cuerpo:
  • Cuando la pérdida de funcionalidad renal es leve o moderada, los riñones no pueden absorber agua de la orina para reducir el volumen de orina y concentrarla.
  • Más tarde, los riñones pierden la capacidad de excretar los ácidos producidos habitualmente en el cuerpo y la sangre se torna más ácida, un trastorno denominado acidosis.
  • La producción de glóbulos rojos (eritrocitos) disminuye, lo que acaba produciendo anemia.
  • Los altos niveles de productos metabólicos de desecho en la sangre pueden dañar las neuronas en el encéfalo, el tronco, los brazos y las piernas. La concentración de ácido úrico puede aumentar, y en algunas ocasiones provoca gota.
  • Los riñones enfermos producen hormonas que aumentan la presión arterial, y dado que además no pueden excretar el exceso de agua y sal, la retención de agua y sal pueden contribuir a causar hipertensión arterial e insuficiencia cardíaca.
  • El saco que envuelve al corazón (pericardio) puede inflamarse (pericarditis).
  • El nivel de triglicéridos en la sangre a menudo es alto y esto, unido a la hipertensión arterial, incrementa el riesgo de ateroesclerosis.
  • Si ciertas alteraciones que acompañan a la nefropatía crónica permanecen durante mucho tiempo pueden verse afectados la producción y el mantenimiento del tejido óseo (osteodistrofia renal). Entre estas alteraciones se incluyen un alto nivel de hormona paratiroidea, una baja concentración sanguínea de calcitriol (forma activa de vitamina D), la absorción deficiente del calcio y una alta concentración de fosfato en sangre. La osteodistrofia renal evoluciona con dolor de huesos y aumento del riesgo de fracturas.
Síntomas
Los síntomas suelen manifestarse muy lentamente. A medida que avanza la insuficiencia renal y los productos metabólicos de desecho se acumulan en la sangre, los síntomas progresan.

La pérdida de funcionalidad renal ligera o moderada puede causar solo síntomas leves, como la necesidad de orinar varias veces durante la noche (nicturia). La nicturia se produce porque los riñones no pueden absorber el agua de la orina para reducir el volumen y concentrarla, como sucede normalmente durante la noche.

A medida que la función renal empeora y se acumulan productos metabólicos de desecho en la sangre, las personas afectadas comienzan a sentir fatiga y debilidad general, y manifiestan una disminución de la agilidad mental. En algunos casos aparecen inapetencia y dificultad respiratoria. La anemia también contribuye a la debilidad generalizada.

El aumento de los niveles de residuos metabólicos causa, asimismo, náuseas, vómitos y mal sabor de boca; este cuadro puede evolucionar a desnutrición y pérdida de peso. Las personas con nefropatía crónica tienden a presentar moretones con facilidad o a sangrar durante un tiempo excepcionalmente prolongado después de una herida cortante o algún otro tipo de lesión. La enfermedad renal crónica, o nefropatía crónica, también disminuye la capacidad del organismo para combatir las infecciones. La gota puede causar artritis aguda con dolor e inflamación de las articulaciones.

La pérdida grave de función renal causa que los productos metabólicos de desecho se acumulen y alcancen niveles más altos en la sangre. El daño ocasionado a los músculos y nervios causa trastornos tales como contracciones, debilidad muscular, calambres y dolor. Los afectados también experimentan a veces sensación de hormigueo en las extremidades y pierden la sensibilidad en ciertas partes del cuerpo. Pueden desarrollar el síndrome de piernas inquietas y evolucionar a encefalopatía, un trastorno ocasionado por una disfunción cerebral que puede provocar confusión, letargo y convulsiones.

La insuficiencia cardíaca produce dificultad respiratoria o ahogo. La pericarditis puede causar dolor torácico y disminución de la presión arterial. Las personas que padecen enfermedad renal crónica avanzada suelen sufrir úlceras gastrointestinales y hemorragias. La piel adquiere una tonalidad amarilla amarronada y, en algunas ocasiones, la concentración de urea es tan alta que cristaliza en el sudor, con lo que forma un polvo blanco sobre la piel (escarcha urémica). Algunas personas con nefropatía crónica sufren picor en todo el cuerpo, y también pueden sufrir halitosis.

Diagnóstico
  • Análisis de sangre y orina
  • Ecografía
  • En ocasiones, biopsia
Los análisis de sangre y orina son esenciales, ya que confirman la disminución de la actividad renal.

El médico debe tratar de diagnosticar y comenzar a tratar cualquier enfermedad que pueda ser la causa de la disfunción renal, debido a que la persona podría presentar una lesión renal aguda que pudiera resolverse con un tratamiento apropiado.

Cuando la disminución de la actividad renal alcanza cierto nivel en la nefropatía crónica, las concentraciones de determinadas sustancias en la sangre se hacen anormales.
  • Los niveles de urea y creatinina, residuos metabólicos que normalmente son filtrados por los riñones, están aumentados.
  • La sangre se vuelve moderadamente ácida.
  • El nivel de potasio en la sangre a menudo es normal o aparece sólo ligeramente aumentado, pero también puede elevarse hasta niveles peligrosos.
  • Los niveles de calcio y calcitriol en sangre están disminuidos.
  • Las concentraciones de fosfatos y hormona paratiroidea están elevadas.
  • La concentración de hemoglobina es generalmente más baja de lo normal (lo que significa que la persona tiene algún grado de anemia).
La concentración de potasio en sangre puede aumentar peligrosamente cuando la insuficiencia renal alcanza una etapa avanzada, o si las personas afectadas ingieren grandes cantidades de potasio o toman fármacos para evitar que los riñones excreten potasio.

Los análisis de orina pueden detectar muchas anomalías, incluidas las alteraciones en proteínas y células.

Suelen realizarse ecografías para descartar la obstrucción y comprobar el tamaño de los riñones. Si son pequeños y esclerosados, suelen indicar que la pérdida de funcionalidad renal es crónica. A medida que la nefropatía crónica alcanza una etapa avanzada, se va haciendo más difícil determinar su causa con precisión.

La extracción de una muestra de tejido del riñón (biopsia renal) es la prueba más precisa, pero no es recomendable cuando los resultados de la ecografía muestran que los riñones son pequeños y esclerosados.

Pronóstico
En la mayoría de las personas, en última instancia, la nefropatía crónica evoluciona favorablemente con nuestro Sistema de Alimentación Ancestral (tratamiento). La velocidad de pérdida de funcionalidad renal depende en cierto modo de la causa subyacente que provoca la nefropatía crónica y de la eficacia con que se controla el trastorno. Por ejemplo, la diabetes y la hipertensión arterial, sobre todo si no se tratan adecuadamente, provocan que la disminución de la funcionalidad renal sea más rápida. La nefropatía crónica es mortal si no recibe tratamiento.

Cuando el deterioro de la actividad renal es grave (a veces denominado insuficiencia renal terminal o enfermedad renal en etapa terminal) la supervivencia se limita por lo general a varios meses en las personas que no reciben tratamiento alguno, pero las que han recibido diálisis pueden vivir mucho más tiempo y revertir la condición con el tratamiento adecuado (lo explicamos a profundidad en consulta o taller). Sin embargo, incluso con diálisis, la mayoría de las personas con insuficiencia renal terminal fallecen en un plazo de 5 a 10 años por falta de conocimiento de parte de los médicos sobre como detener el daño a los riñones y tratar con exito la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2  La mayoría fallecen a causa de trastornos cardíacos o vasculares, o de infecciones.

Tratamiento
  • Tratamiento de los trastornos que agravan la insuficiencia renal
  • Medidas dietéticas y fármacos
  • Diálisis o trasplante renal
Los trastornos que pueden causar o empeorar una nefropatía crónica, y sus consecuencias, que pueden afectar negativamente al estado de salud en general, deben abordarse rápidamente, como ocurre en caso de:
  • Diabetes
  • Hipertensión arterial
  • Obstrucción de las vías urinarias
  • Infecciones
  • Uso de ciertos fármacos
Controlar los valores de azúcar (glucosa) en sangre, así como la hipertensión arterial en las personas con diabetes, reduce sustancialmente el deterioro de la actividad renal. Los fármacos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y los antagonistas de los receptores de angiotensina II, que ayudan a bajar la tensión arterial, pueden disminuir la velocidad de este deterioro en algunos pacientes que padecen nefropatía crónica.

Los médicos evitan los fármacos que se excretan por los riñones o los prescriben en dosis bajas. Puede ser necesario evitar otros muchos fármacos. Por ejemplo, tal vez deberá suspenderse el uso de inhibidores de la ECA, los antagonistas de los receptores de la angiotensina II y diuréticos como espironolactona, amilorida y triamtereno en personas con nefropatía crónica grave y concentraciones elevadas de potasio, porque esos medicamentos pueden elevar el nivel de potasio.

Deben resolverse o aliviarse cualquier obstrucción en las vías urinarias. Las infecciones bacterianas se tratan con antibióticos.

Deben adoptarse medidas dietéticas y pueden prescribirse fármacos para frenar la progresión de la enfermedad renal crónica.

Restricción de proteínas
Las proteínas no afectan en nada a los riñones, (lo explicamos a profundidad en taller o consulta), es aconsejable recurrir a alguno de nuestros talleres o consultas, hay que asegurarse que la persona recibe cantidades adecuadas de los distintos aminoácidos.

Control de la acidosis
A veces, una acidosis leve la controlan la mayoría de los médicos aumentando el consumo de frutas y verduras y disminuyendo la ingestión de proteínas siendo mortal para el paciente controlarla de esta forma. Sin embargo, la acidosis moderada o intensa puede precisar tratamiento con bicarbonato sódico.

Disminución de los niveles de triglicéridos
Las concentraciones de triglicéridos y de colesterol en sangre se controlan disminuyendo el consumo de azucares en la dieta, y para su reducción adecuada es necesario acuda a alguno de nuestros talleres y/o consultas.

Restricción de sodio y potasio
La restricción del consumo de sal (sodio) suele ser beneficiosa, especialmente en los casos en que la persona presenta insuficiencia cardíaca.

Puede ser necesario restringir la ingestión de líquidos para impedir que la concentración de sodio en la sangre disminuya en exceso. Deben evitarse por completo los alimentos muy ricos en potasio, como algunos sustitutos de la sal, y no consumir en exceso otros productos que también lo contienen en proporción notable, como dátiles, higos y frutas. (Para más información consultar la publicación de la National Kidney Foundation Potassium and Your CKD Diet.)

Una concentración alta de potasio en sangre aumenta el riesgo de ritmo cardíaco anómalo y paro cardíaco. Si la concentración de potasio es demasiado alta, pueden ser eficaces medicamentos como el sulfonato sódico de poliestireno, pero puede ser necesaria una diálisis de emergencia.

Control de los niveles de fósforo
Una concentración elevada de fósforo en sangre puede provocar la formación de depósitos de calcio y fósforo en los tejidos, incluso en los vasos sanguíneos. La restricción en el consumo de alimentos ricos en fósforo (como productos lácteos, hígado, legumbres, nueces y la mayoría de las bebidas refrescantes) disminuye la concentración de fosfato en la sangre. Los fármacos que se unen a los fosfatos, como el carbonato cálcico, el acetato cálcico, el sevelámero, el lantano y el citrato férrico, tomados por vía oral, pueden también disminuir la concentración de fósforo en la sangre. Debe evitarse el citrato de calcio. Esta sustancia se encuentra en muchos suplementos cálcicos y en numerosos productos como aditivo alimentario (denominado a veces E333). Normalmente se administran por vía oral vitamina D y otros fármacos similares para reducir las altas concentraciones de hormona paratiroidea.

Tratamiento de las complicaciones
La anemia causada por la nefropatía crónica se trata con:
  • Fármacos tales como la eritropoyetina o darbepoetina
  • Transfusiones de sangre
Los médicos buscan también otras causas de anemia, en particular, las deficiencias de ciertos nutrientes en la dieta, como hierro, folato (ácido fólico) y vitamina B12.

La mayor parte de las personas que toman regularmente eritropoyetina o darbepoetina necesitan ser tratadas con hierro por vía intravenosa para evitar que se produzca una carencia férrica, lo que altera la respuesta del organismo a estos fármacos. La eritropoyetina y darbepoetina se deben utilizar solo cuando sea necesario, ya que pueden aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular o ictus. La propensión hemorrágica puede evitarse temporalmente mediante transfusiones de hemoderivados o bien con la administración de fármacos como la desmopresina o los estrógenos. Dicho tratamiento puede ser necesario inmediatamente después de que se produzca una herida o antes de una intervención quirúrgica o una extracción dental.

Las transfusiones de sangre se efectúan solo cuando la anemia es grave y provoca síntomas, y cuando no responde a los fármacos anteriormente mencionados.

La hipertensión arterial se trata con el Sistema de Alimentación Ancestral y medicamentos antihipertensivos para evitar una mayor limitación de la función cardíaca y renal.

Los diuréticos también pueden aliviar los síntomas de la insuficiencia cardíaca, incluso cuando los riñones no estén funcionando con normalidad, pero posiblemente sea necesario recurrir a la diálisis para eliminar el exceso de agua del organismo en los casos de nefropatía crónica grave.

Tratamiento de la nefropatía crónica avanzada
Cuando los tratamientos para la nefropatía crónica han dejado de ser efectivos, las únicas opciones son la diálisis a largo plazo y el trasplante de riñón. Ambas opciones disminuyen los síntomas y prolongan la vida. Si la persona reúne las condiciones adecuadas para ello, el trasplante renal puede ser una excelente opción. Para las personas que optan por no someterse a diálisis, los cuidados paliativos son importantes.

Si usted padece actualmente insuficiencia renal póngase en contacto con nosotros para guiarle a través del proceso de curación de esta epidemia, pida una consulta en la sección de contacto ó en nuestra página de facebook.

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Previniendo y tratando la insuficiencia renal

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